domingo, 21 de junio de 2009

Sola... palabras... lluvia... sola.

Las calles se encontraban oscuras con una neblina espesa. No lograba ver nada que estuviera delante de mis narices y eso también era producto de las lágrimas que mis ojos derramaban... cada palabra que me dijo volvía una y otra vez mi cabeza... ¿Por qué? ¿Por qué dañó tanto mis oídos? ¿Qué hice? No lo comprendo... todo fue muy repentino...

Comenzó a llover, no tenía con que cubrirme, y me fui al paradero más cercano y me senté. Estaba sola, ni siquiera un auto se escuchaba a lo lejos. En realidad lo único que podía distinguir era el sonido de la lluvia. Cerré los ojos para tratar de tranquilizarme, pero no lo lograba. De repente siento una mano en mi hombro y una dulce voz en mi oÍdo... toda mi alma se encontró en paz. Abrí los ojos para ver quién era. No había nadie...

Seguía tan sola como al principio
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domingo, 7 de junio de 2009

Partir

Aún sigues ahí. Gritas y gesticulas, sin cesar tu verborrea furiosa e histérica hacia mi. Te veo desde adentro, tan enojado y herido, que por momentos me das lástima. Tratas de llamar mi atención, me pides que te mire a los ojos; juras que no lo hago, pero lo estoy haciendo, a pesar de que suena la sirena que anuncia el fin de mi silencio, pues no puedo seguirte siendo indiferente.

Cuando me aventuro a decirte algo, las puertas se cierran, el vagón parte. Y tu te quedas hablando otra vez solo, mirándome de lejos, al final del andén.
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jueves, 4 de junio de 2009

Dulcea fata... Jan vorbeste la ceca, si eu mi-placere cu merge la natura

Poezia- dulcea fata-,
numai ce-o privesc- si iata
ca de dragoste se-aprinde,
inima in palma-si prinde,
capu-si pierde-apoi deodata.

Valul nuntii-i scot din lada,

cu un tiv ca de zapada,
unduind in falduri albe,
iar la gat isi prinde salbe,
caru-n flori asteapta-n strada.

Nunta e in toi. Deodata
Coana Minte se arata
si trei vorbe vechi ii spune.
Valu-n lada iar il pune-
si ingheata nunta toata.

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sábado, 30 de mayo de 2009

¡Míralo!

- Justo al frente de ti
- No quiero verlo.

Ojos apretados, lágrimas saladas.
Una negativa testaruda.

- Te engañas a ti misma.
Aunque cierres los ojos, sabes que está ahí.
- ¡No me importa!

¿Gente o fantasmas?
No tiene importancia,
son casi lo mismo
Ninguno voltea a ver
el dolor ajeno.
La niña con sus gritos silenciosos
se derrumba lentamente,
la madre que llora decadencia
no es capaz de ayudarla

- ¿Por qué?

Como si alguien alguna vez
Hubiera tenido respuesta
A esa pregunta.
Se abren interrogantes
Para intensificar el dolor.
No hay respuestas satisfactorias
Excepto por un cielo cuajado de estrellas
¿Y si se apagan?
¿Y si se extinguen?
Entonces todo está perdido.

- Ya no me queda nada.
- Tienes que seguir.
- No puedo.

Frágil como el suave cristal
que cubre los recuerdos,
invisible como los fantasmas del ayer.
Así se siente. Así se declara derrotada.
¿Y la vida? ¿Qué pasó con la vida?
No importa, sólo importa la muerte.
La decadencia inequívoca que al final
nos espera a todos por igual

- ¿Y tu padre? Que diría si te viera así?
- Ojalá pudiera verme. ¡Ojalá llorara por mí!
Sería justo que alguna vez le toque a un muerto
llorar por sus vivos.

- No estás sola.
- Sé que no lo estoy.
- Entonces, ¿Por qué te das por vencida?
- Porque estoy abandonada, que es diferente

Ya no se le puede decir nada.
El daño ya está hecho.
Se está ahogando,
no podemos salvarla.
Tal vez la niña muera
y en su lugar se levante una mujer.
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miércoles, 27 de mayo de 2009

Por un segundo

...hasta que llegó un momento en que no aguantó más. Dejó de repartir y caminó de vuelta por el pasillo, tambaleándose por el vaivén de la micro. La miró con los ojos llenos de tormento y ternura, y reventó: "te amo". Ella lo miró, sin entender, mientras él bajaba la cabeza, resignado, y bajaba en silencio, como ayer, como siempre. Sin saber que ella se habría demorado diez segundos más en atinar y mirar la hoja de dibujitos para saber qué le habían dicho.
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martes, 26 de mayo de 2009

Según Hannah Arendt

El sentido común es, él sólo, esa parte de nuestro espíritu y esa porción de la sabiduría heredada que todos los hombres tienen en común en toda civilización dada (...) Podemos vivir juntos porque poseemos un sentido que controla y ajusta todo dato sensorial al de los otros.
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